Arquitectura

El Castillo

Se trata de una construcción compuesta por el Castillo propiamente dicho con sus muros de sillar, rodeado de una muralla defensiva exterior que deja un paso perimetral de unos dos metros de anchura, asimismo en sillar y que conserva en algunas zonas almenado y saeteras originales.

 Observando la planta se distingue claramente una primera edificación a modo de castillo torre primitivo, no siendo descabellado pensar en un origen árabe, con una fábrica de macrosillares que lo distinguen y diferencian del resto de la obra, adosada en época posterior, siglo XIV, y ampliando el recinto.

En el interior se encuentra un amplio patio adaptado al uso y necesidades de la época, existiendo otro opuesto a éste de menores dimensiones que dispone de una escalera de piedra sillar que accede al adarve defensivo del castillo.

El Castillo de Grisel se engloba dentro del conjunto de fortificaciones que conforman la línea defensiva de la frontera noroccidental entre Castilla y Aragón. La primera propiedad documental lo fue de D. Lope Ferrench de Luna, pasando mas tarde, en el siglo XIV a Hugo de Cardona que posteriormente lo vendería en 1352 al Cabildo de Tarazona.

De esta fecha parece probable que sea la configuración actual con el cerramiento de la muralla como primer recinto defensivo y de recrecimiento de los muros de la fachada principal. La guerra de los Dos Pedros, provocaría en esta zona continuos sobresaltos y los castillos hubieron de recibir una atención especial.

Con el matrimonio de los Reyes Católicos, la línea fronteriza entre los dos reinos no tiene razón de ser e incluso se ordena la demolición de los castillos para evitar posibles tentativas de fuerza. El castillo de Grisel permanecería intacto debido al uso que el Cabildo de Tarazona estaba haciendo de él como casa administradora del señorío de la zona.

Al perder su función defensiva, se permitió adosar viviendas a la muralla, se abren huecos en los muros exteriores y cierran las almenas aumentando una nueva planta al edificio dándole la configuración que hemos conocido de una casa de labranza. A mediados del siglo pasado el Cabildo lo vendió, siendo utilizado como vivienda y almacén familiar hasta 1988, en que fue adquirido por su actual propietario que comenzó el proceso de restauración del mismo, intentando devolverle el aspecto de castillo-fortaleza.

Las posibilidades actuales de utilización de este gran espacio histórico son variadas, ha sido utilizada como sede de la exposición Tarazona-Foto, y en el que se han ofrecido varios conciertos de música medieval, clásica y de jazz. Una vez solucionados los problemas que conlleva la restauración de un edificio de estas características, será sin duda un lugar idóneo para la realización de variados actos culturales que sirvan de incentivo para acudir a Grisel.



Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

  Es un edificio del siglo XIV, construido entre 1537 y 1547, con ladrillo y piedra de sillería, con entrada por arco de medio punto y torre en la cabecera de dos cuerpos, el primero cuadrado y el segundo octogonal. El interior es de una sola nave con ábside circular que puede ser resto de una pequeña iglesia románica anterior, tiene nichos entre los contrafuertes que cobijan diversos retablos. Se cubre con bóveda de crucería estrellada que arrancan de unos bustos humanos simbolizando apóstoles y santos.

Los retablos están dedicados a San Roque, La Virgen de la Huerta, La Inmaculada y Santa Bárbara, de los siglos XVII y XVIII con diversas imágenes y pinturas sobre tabla; destacando sobre todos ellos, el retablo del Altar Mayor dedicado a la Asunción de Nuestra Señora, se encuentra actualmente en proceso de restauración. Tiene pinturas alusivas a la Virgen, San Pedro, San Pablo, San Sebastián y Santiago, y a ambos lados dos lienzos de San ramón Nonato y San Bonifacio del siglo XVII.

Otras imágenes y objetos destacados son: La Virgen de la Pera y una lámina de cobre huecograbado con la imagen de la Anunciación del siglo XV; la Virgen de La Huerta, un crucifijo del pueblo, Santa Bárbara y varios relicarios del siglo XVIII; y mas recientes varias imágenes de la Inmaculada, Corazón de Jesús, Santa Rita, Santa Teresita y la Virgen del Pilar.

El estado de conservación de la Iglesia Parroquial es aceptable en cuanto a su estructura; pero algunos retablos y la torre precisarían de una restauración mas o menos a corto plazo.



El pueblo

Se estructuró el núcleo del mismo alrededor del castillo que domina el pueblo, las casas son de adobe y tapial, aunque también las hay de mampostería y ladrillo. Responden a la típica construcción de la zona, con edificios de dos plantas. La baja con cuadra para los animales (hoy convertidos en bodegas o frescos patios), la primera donde la cocina y las salas o dormitorios con algún balcón al exterior son la nota dominante, y la segunda empleada hasta no hace muchos años como graneros.

En las afueras del pueblo, y aprovechando las suaves pendientes de varios cerros, encontramos en la parte baja de los mismos unas bodegas subterráneas, típicas de zonas vitivinícolas, muchas abandonadas, pero otras en uso para guardar los toneles de vino y hacer sabrosas meriendas.

Grisel es quizá uno de los pueblos de la comarca que más se ha saneado con el derribo de las casa mas deterioradas o ruinosas, quedando actualmente su pequeño casco urbano en un buen estado de conservación, tras la restauración de varias de sus casas y la construcción de algunas nuevas. Todo ello incentivado por las mejoras realizadas en sus calles, agua y vertido, teléfono, zonas verdes y deportivas, etc.



Las casillas de pico

Uno de los principales objetivos de la Asociación Cultural La Diezma es salvaguardar los usos y costumbres de nuestros antepasados e intentar conservar, recuperar, difundir y poner en valor nuestro patrimonio cultural.

Es por ello por lo que dándonos cuenta de la importancia y singularidad que podían tener en nuestro municipio, y aún en la comarca de Tarazona y el Moncayo, el amplio conjunto de construcciones cónicas que salpican nuestros campos y monte de la Ciesma, nos propusimos realizar las acciones que nos llevase a su mejor conocimiento, evaluar su estado y llegar a conocer su historia u origen, para en su caso iniciar un proyecto de protección, consolidación y recuperación.

En una primera fase se localizan y fotografían las casillas, sorprendiéndonos a nosotros mismos el elevado número hallado. Con este material realizamos en San Jorge del año 2000 una exposición de fotografías y planos para intentar mostrar y acercar esta realidad a los habitantes de Grisel.

El deseo de llevar a cabo un trabajo más serio y riguroso tal vez excedía a nuestra capacidad, por lo que después de muchos contactos, consultas y búsqueda hallamos en Felix A. Rivas, perteneciente al Instituto Aragonés de Antropología, licenciado en Historia del Arte y Técnico en Patrimonio, la persona idónea para ayudarnos en la realización “académica” del trabajo.

Después de dos largos años de trabajos de campo, entrevistas, consultas de archivos y bibliotecas, investigación y redacción dimos por finalizado un extenso, pormenorizado y, creemos, atractivo estudio que no sólo abarca las casillas sino que analiza también el devenir histórico, paisajístico, ganadero y agrícola del monte de la Ciesma y el pueblo de Grisel. Fragmentos, en fin, de nuestra historia.

El trabajo completo está editado electrónicamente por el Servicio de Patrimonio Etnológico, Lingüístico y Musical de la Diputación General de Aragón:

www.aragob.es/edycul/patrimo/etno/grisel/portada


y en el libro publicado conjuntamente por nuestra Asociación, el Ayuntamiento de Grisel y el Centro de Estudios Turiasonenses de la Institución Fernando el Católico.


Pequeño resumen

El monte de la Ciesma fue hace siglos un bosque que la acción del hombre ha ido deforestando, pasando a convertirse en una importante zona de pastos para los ganados de la comarca por su clima y cercanía al Moncayo. Hacia el final del siglo XIX la plaga de la filoxera acabó con casi toda la viña en Francia, por lo cual el vino español era comprado a un precio muy alto. Esta circunstancia llevó a roturar y poner en cultivo muchas zonas del territorio para plantar vid, entre las que se incluyó el monte de la Ciesma.

Las especiales características geológicas del suelo hicieron enormemente difícil y duro trabajar estas laderas, aflorando ingentes cantidades de piedras que fueron utilizadas para hacer los orillos o ribazos que sujetaran la tierra en los bancales y para construir nuestras preciosas casillas de pico.

Son unas edificaciones de planta circular, un solo vano de entrada y una forma característica convexa o puntiaguda construidas en piedra seca; técnica consistente en levantar muros a base de piezas de piedra o mampuestos sin colocar ningún tipo de argamasa o mortero entre ellos.

Las medidas del diámetro de la planta presentan un intervalo entre 2 y 3,6m y la altura interior unos valores entre 3 y 3,5m con dos clarisimas excepciones: la más pequeña con sólo 1,5m de altura y la más grande que mide unos extraordinarios 6,3m.

La cubierta de las casillas de pico de Grisel tiene todas las características de una verdadera cúpula, siendo una de las soluciones técnicas más acusadas que la diferencian de otras construcciones similares abundantes en toda el área mediterránea levantadas siguiendo el proceso de falsa cúpula por aproximación de hiladas.

La diferencia entre estas dos técnicas reside en que mientras en la falsa cúpula el ligero vuelo al interior del extremo de cada una de las piezas que forman las hiladas se contrapesa en la parte no saliente de las piezas, en las casillas de Grisel una correcta colocación de cada piedra ligeramente inclinada hacia el interior (y no hacia el exterior como en la falsa cúpula) permite que todas las piedras descansen unas sobre otras ejerciendo el mismo empuje en todas las direcciones. Cerrando esta cúpula aparece en casi todos los casos una piedra en forma de punta dirigida hacia el suelo. Sería la auténtica piedra clave, talón o clavo que da rigidez a toda la estructura.

Las 27 casillas halladas podemos agruparlas en tres tipologías: las propiamente llamadas casillas de pico que son las más abundantes, las casillas-cueva que carecen de cubierta por estar totalmente excavadas y las casillas anexas a un corral o barrera, de clara función pastoril.

Estas casillas han servido durante más de un siglo de apoyo en las labores agrícolas a los labradores, guareciéndolos del frío durante el invierno, dándoles sombra en los tórridos veranos, refugio ante una imprevista tormenta, abrigo donde comer y descansar...

A partir de los años 1960 el casi total abandono del cultivo de la tierra lleva aparejado que no se realice un mínimo mantenimiento de las casillas, derrumbándose varias de ellas y estando en serio peligro de hacerlo otras más. Por ello la Asociación Cultural La Diezma trata de impulsar un programa que pretende consolidar y recuperar el máximo número posible de casillas de pico.

Arquitectura sencilla y popular, pequeña y callada manifestación del pueblo con el valor del trabajo esforzado, lento, bien hecho y perdurable. Conservando y transmitiendo a las generaciones venideras este patrimonio etnológico, cultura en fin, hacemos un homenaje a las gentes que habitaron estas casas y estas calles en un tiempo más lleno de dificultades y penurias que el actual.

Un pueblo que conoce y ama su pasado ve con más esperanza su futuro.