Fiestas y tradiciones

Fiestas

En Grisel se celebraban las fiestas mayores en  Septiembre,  alrededor  del día  24, en  honor  a  su  Patrona la Virgen de las Mercedes. Entre los actos  religiosos destacaban las auroras, novenas, procesión y Misa Mayor. Los bailes, con músicos que había en el pueblo, eran el centro de los actos festivos. La vocación musical en Grisel ha estado siempre muy arraigada; en 1927 componían la Banda de Música alrededor de 20 griseleros, pasaba de padres a hijos, llegando hasta nuestros días en que contamos con una pequeña Banda de 9 ó 10 músicos hijos y nietos de aquellos.

El 14 de Mayo se honraba a San Bonifacio, también con actos religiosos y festivos. Hoy en día solo quedan en el recuerdo de los mas mayores estas fiestas, ya que dejaron de celebrarse como antaño, trasladándose las mismas desde hace unos años al 15 de Agosto, coincidiendo con las vacaciones de muchos griseleros en su pueblo. Los actos religiosos, festivos y culturales componen un apretado programa de fiestas, que por unos días sirven para unir en Grisel a muchos de sus hijos.


San Jorge

      Como ya hemos mencionado en el capítulo histórico, Grisel y Samangos fueron dos pueblos vecinos, ambos señorío del Cabildo de Tarazona, habitados por moros hasta su expulsión en 1610. Samangos se fue empobreciendo y Grisel crecía cada vez más, debido a que sus vecinos, además de dedicarse a la agricultura, trabajaban como artesanos de la cercana Tarazona. Ello hizo que poco a poco los vecinos de Samangos se trasladasen a vivir a Grisel, con gran disgusto del Cabildo que disponía sobre sus vasallos; el éxodo aumentó y en 1596 todos los que vivían en Samangos se fueron a Grisel, llevándose hasta las tejas de las casas.

      El cabildo, en sesión extraordinaria del 9 de Agosto de ese año, acordó que volvieran a Samangos todos sus vecinos que se encontraban en Grisel. Ante lo apresurado del mandato, los vecinos de Grisel se reunieron para despedirlos, entregando a los cabezas de familia raciones de pan y de vino, y ya, en las afueras del pueblo se hicieron señales de despedida mientras se divisaron.

      Esto es lo que cada 23 de Abril, Festividad de San Jorge, se conmemora en Grisel. Tras oir misa en la ermita de Samangos y en la iglesia de Grisel, parten de ambos lugares dos procesiones, una portando la Virgen de la Huerta, y otra la Virgen de Las Mercedes. En el momento en que se ven los abanderados, se saludan con los pendones que portan. Este acto es lo que se conoce popularmente como "cortesías", que se repiten a la altura del "juego" y en la plaza de la Iglesia ante todo el pueblo reunido. Posteriormente el Ayuntamiento obsequia con pastas y vino, en recuerdo de aquel pan y vino que dieron a los de Samangos.



El Dance

Dance de 1917Se realizaba en Grisel en honor de sus Patrones San Bonifacio (14 de mayo) y para San Jorge (23 de Abril) la última vez. El Dance o "Paloteado" como aquí lo llaman, era del tipo "pastorada" con mayoral, rabadán, Cipotegato (incorporado en la última representación), ángel, diablo y ocho danzantes más dos suplentes. La antigüedad del mismo ha sido imposible precisarla ya que se carece de documentos que lo acredite, aunque según testimonios orales recogidos de personas mayores, se hacía ya en la mitad del siglo XIX.

El año 1994, dentro de las Jornadas Culturales organizadas por la Asociación Cultural "La Diezma", se realizó una exposición con todo el material recopilado sobre El Dance, fotografías antiguas, música, presentaciones, dichos y diálogos, de los representados en 1917, 1927 y 1958 (la documentación más abundante, existiendo hasta recortes de periódicos). Se expuso también un traje de mayoral o danzante de hace 150 años, junto a los útiles que se empleaban, palos de mayoral y de danzantes, la espada del diablo, los cascabeles, etc.

El desarrollo del Dance comenzaba con unos versos recitados por los paloteadores en honor del santo y a continuación los dichos que el mayoral y el rabadán decían de los danzantes. Tras ellos tenía lugar la disputa entre el ángel y el diablo, para proseguir con la ejecución del dance completo que contenía números de paloteado, juegos de aros y cintas; y finalizaba con el mayoral y el rabadán recitando la vida del santo.



 

 

El pozo de Los Aines

A un kilómetro aproximadamente del pueblo, rodeada por un olivar, se encuentra ubicada una hondonada natural, formada posiblemente por el hundimiento del terreno calizo a causa de la acción de las aguas subterráneas, conocida como Pozo de los Aines, del árabe ayn que significa fuente o manantial.

Con un diámetro de unos quince metros y una profundidad de unos treinta, sus paredes se encuentran recubiertas de una frondosa vegetación. Es fácilmente accesible a través de una escalera de piedra que lleva a un mirador desde el cual se puede admirar el fondo del pozo, el rumor del agua y la verde vegetación.

La tradición le atribuye una curiosa leyenda a la formación del mismo, relatando que en tiempo de los moros, uno de ellos se fue a trabajar al campo en día tan señalado como el de Santiago. No guardó la preceptiva fiesta cristiana, a cuya religión había sido obligado a convertirse, siendo pocos los que cumplían con ella. Al poco de comenzar la faena se oyó un ruido estremecedor, hundiéndose en una hondonada que se abrió a sus pies junto con las caballerías que empleaba y el siervo que trabajaba con él. Las gentes desde entonces calificaron tal fenómeno de un castigo divino para el osado moro que desobedeció el precepto de no trabajar el día festivo.