Descripción geográfica

Situación

Pertenece Grisel a la Comunidad Autónoma de Aragón, encontrándose situado en la provincia de Zaragoza, a 87 Km. de la capital, en la comarca de Tarazona-Moncayo. Se llega al mismo por la C.N. 122, dirección Soria, a través de una pequeña carretera local que encontraremos a mano izquierda 2 Km. antes de llegar a Tarazona, y que nos conduce directamente a Grisel. El termino municipal tiene una extensión de 14’5 Km2, lindando con los de Tarazona, El Buste, Vera del Moncayo, Trasmoz, Lituénigo y Sta. Cruz de Moncayo.

Población

En la actualidad cuenta Grisel con unos 65 habitantes en censo y unos 30 de hecho; es uno de los pueblos mas despoblados de la comarca, aunque no fue siempre así: en 1900 los habitantes eran 500, en 1930, 487 y en 1950, 259. Los años del desarrollo industrial, y la decadencia de la agricultura tradicional, hacia finales de la década de 1960, fueron claves para la emigración de los “griseleros” hacia una vida mas cómoda, tanto en lo laboral como en lo económico y familiar

Hoy la poca población activa que queda se distribuye entra las labores agrícolas y ganaderas, una granja cunicula y la industria de Tarazona. Aunque son mayoría sobre estos las personas jubiladas, mas de ¾ partes de la población. El nulo índice de natalidad y el consiguiente envejecimiento de sus habitantes conducen a Grisel hacia su segura desaparición. Excepción hecha de los fines de semana y meses de verano, en que el pueblo, como otros muchos en estos últimos años, recobran de nuevo su vida con la vuelta al mismo de las familias que un día lo abandonaron.

A nivel asociativo existen en Grisel, una Sociedad de Cazadores, la Asociación de Amigos de los Castillos del Somontano del Moncayo, y la Asociación Cultural La Diezma, que desde el año 1992, con el respaldo de mas de 300 socios, desarrolla su actividad en el municipio y la comarca, organizando y colaborando en variadas actividades culturales y deportivas, logrando con ello la divulgación y proyección del pueblo, así como el estudio, recuperación y publicación de la historia, costumbres y tradiciones, por medio del Boletín Informativo que edita dos veces al año.

Orografía

Se encuentra ubicado Grisel en el Somontano del Moncayo, a medio camino entre los paisajes esteparios de las llanuras de la Depresión del Ebro, y los abruptos relieves de la sierra del Moncayo con sus frescos bosques. La altitud sobre el nivel del mar es de 625 m., su media anual de temperatura es de 12,8 grados y la de precipitación de unos 400 m.m.3.

Asentado en la base del monte de La Diezma o “Ciesma” (nombre popular como se le conoce por deformación del original), este se encuentra formado por un suelo de suaves desniveles donde se alternan conglomerados, arcillas y limos rojos del Mioceno. La Diezma se extiende desde el término de El Buste hasta el de Sta. Cruz del Moncayo, con una altura máxima de 831m. (Umbría Alta), constituye un apéndice alargado de la Muela de Borja y cierra el piedemonte inmediato del Moncayo. Adosada longitudinalmente a la misma se encuentra la depresión de La Valluenga, cuyo drenaje vierte hacia La Huecha.

Gran parte del término municipal de Grisel se encuentra en los terrenos del monte de La Diezma, siendo numerosos los caminos que la cruzan en todas las direcciones, y que hasta hace no muchos años eran el único medio de comunicación con los pueblos vecinos de Sta. Cruz, Litago, Lituénigo, San Martín, Trasmoz o Vera. Actualmente una pista asfaltada de unos 5 Km. cruza el monte de norte a sur, enlazando así directamente Grisel con la carretera que discurre a través de La Valluenga y nos acerca al Moncayo y a todos los pueblos de su Somontano.

Durante la Edad Media, la vecindad con Tarazona acarreo muchos problemas por la titularidad del monte de La Diezma, ya que los turiasonenses siempre intentaron incluirlo dentro de sus limites para monopolizar su aprovechamiento, fundamentalmente ganadero. En varias ocasiones se ocasionaron pleitos sobre su mojonación, existiendo veredictos de los años 1384, 1417, 1476, 1499, 1510 y 1543, llegando incluso a intervenir para juzgar las diferencias en alguno de ellos el Justicia de Aragón.

El nombre de La Diezma, tiene su origen en el “diezmo” eclesiástico, o en el mas tardío nacido de la tradición de diezmar la Mesta (Asociación de Ganaderos) los rebaños trashumantes a su paso hacia los pastos de verano del Moncayo. Desde El Buste y la Muela de Borja pasaba un camino cabañero secundario por La Diezma en termino de Grisel, dirigiéndose luego por la Luesa (lugar de descanso de los ganaderos de Tarazona) hacia San Martín de Moncayo donde se distribuían los ganados por los montes.

Por último el monte de La Diezma se ha mantenido durante muchos años prácticamente libre de las servidumbres del progreso, si exceptuamos las antenas del repetidor de televisión y de los teléfonos móviles. Pero en estos últimos años una línea eléctrica de alta tensión lo cruza de parte a parte, y hemos visto emerger las imponentes moles metálicas de los molinos del parque eólico, que han sido instalados en terrenos municipales en lo mas alto del monte para aprovechar los vientos que por allí corren, y generar energía ecológica.

 

Vegetación y cultivos

Como ya hemos mencionado anteriormente, el termino municipal de Grisel tiene una extensión de 14,5 Km.2, de los cuales la mitad aproximadamente son tierras de secano dedicadas al cereal, el resto olivar y viña entre regadío y secano, pastos y finalmente una pequeña parte dedicada a la huerta. En el monte de La Diezma actualmente apenas quedan restos del primitivo bosque de encinas y rebollares que antiguamente lo cubría, quedando solamente formaciones arbustivas de coscojos, aliagas, romero, tomillo y ontinas. El rendimiento agrícola y ganadero del monte ha sido tradicionalmente de baja calidad, tras el aprovechamiento forestal indiscriminado al fue sometido durante el siglo XIX, este fue repoblado de viñas, siendo muy afamados sus vinos, pero una plaga de filoxera hacia 1895 acabo con la mayoría de ellas. Posteriormente su roturación en bancales para cosechar cereales de secano, trigo, cebada, avena etc., de lo cual hoy quedan numerosas eras y pajares como testigos de tales faenas agrícolas, acabo con la llegada de las modernas cosechadoras.

Actualmente la mayor parte del monte se encuentra yermo, excepción hecha de algunas plantaciones de almendros y viñas; la utilización de los pastos por los ganados que se encuentran ubicados en los corrales del termino de Grisel y la incipiente repoblación forestal que estos últimos años desde el Ayuntamiento y la Asociación Cultural se ha impulsado con la plantación de pinos, carrascas y coscojas.

El olivar también tuvo un destacado protagonismo en la economía agrícola del pueblo, su aceite era muy apreciado en la comarca, teniendo incluso una almazara aquí llamada “trujal” hasta el año 1975. Hoy todavía se conservan muchos de estos olivos centenarios, testigos mudos de los cambios habidos en el campo en los últimos años.

El espárrago, por la proximidad con Navarra, se cultivo durante unos años con éxito, pero decayó por el trabajo manual que necesita; en los últimos años se ha introducido el almendro, consiguiendo buenas cosechas y cambiando la fisonomía y el aprovechamiento de las tierras del monte.

En la huerta, regada por la acequia de Irués, se cultivan las tradicionales verduras y hortalizas de esta zona, y algún árbol frutal, teniendo gran carencia de agua durante la época estival.



Aguas y riegos

En un área climática de tan escasa precipitaciones el agua requiere un papel de protagonista indiscutible. El inicio del riego parece remontarse a los primeros pobladores celtiberos, la técnica fue mejorada durante la ocupación romana y sobre todo por los musulmanes. El termino de Grisel es regado por la acequia de Irués, perteneciente a la cuenca del río Queiles. No nace directamente del río sino de varios barrancos que descienden del Moncayo, Matalapúente y Valdemilano, pertenecientes a la cuenca del río Huecha, pero cuyas aguas son bifurcadas por Lituénigo y San Martín de Moncayo para unificarse atravesando el monte de La Diezma que separa las dos cuencas, con un caudal de 320 l/sg., y regar los pueblos de Sta. Cruz, Grisel, Los Fayos y Tarazona.

ACEQUIA DE IRUÉSYa en el siglo XII, existe documentación fechada entre 1144 – 1151 sobre la acequia de Irués, la “Carta del agua Hiruese”. Las tierras que regaba eran muy apreciadas, teniendo un aprovechamiento exhaustivo, y sabiéndose también cual era la distribución de sus aguas: Lituénigo disfrutaba de 5 días, Los Fayos una teja diaria, Santa Cruz un tercio al día, Grisel 11 días, Samangos 5 días, Cairan 4 días, Fuentes un día y una noche, Rueda 5 días, Romareda 3 días y Cabezollero 5 días. Terminado este ciclo de 40 días volvía la rotación. Esta reglamentación de los riegos imitaba a la de los musulmanes, aunque se desconoce con exactitud la distribución de las acequias en esta época. Durante los siglos XIII y XIV se realizaron trabajos de mejoras y en el XVII se puso de nuevo en funcionamiento, ya que se había abandonado su uso, según un compromiso firmado entre Grisel, Samangos y Tarazona en 1601. Habiendo llegado prácticamente hasta nuestros días su manteniendo con la misma estructura en cuanto a sistemas de riego y aprovechamiento.

En 1945 se aprobaron las Ordenanzas y Reglamentos de la Comunidad de Regantes de la acequia de Irués de Grisel, siendo aprobadas por O.M. del 2 de octubre de 1958. En las mismas se detallan las normas para el aprovechamiento de las aguas dentro del termino municipal de Grisel, desde la arquilla hasta el mojón de Tarazona con arreglo a sus antiguos derechos, usos y costumbres, y que por turnos o adores se viene distribuyendo. Dispone de un caudal de 97,99 cl / sg. en verano y 74,40 cl / sg. en primavera y otoño. Correspondiendo 0,70 l / sg. para abastecimiento del pueblo. La superficie total de zona regable que constituye la comunidad es de 290 hectáreas, lindando al N. y E. con el termino municipal de Tarazona, O. termino de Sta. Cruz y S. La Diezma. Se detallan asimismo los artículos correspondientes a los Reglamentos del Sindicato y del Jurado de Riegos. La comisión que rubrico estas Ordenanzas y Reglamentos estuvo compuesta por : Bonifacio Tejero, Fernando Magallón, Lucio Zueco, Esteban Villarroya, Julián Ramírez, Vicente Ramírez, Francisco Diago, Constantino Sánchez,. Florencio Vijuesca y Manuel Ramírez.

En enero de 1960 se finalizo en el paraje denominado “La revuelta del Molino” la construcción de un pequeño embalse “el Pantano” para recoger en el las aguas de la acequia de Irués, evitando con ello el riego nocturno, las perdidas de agua y posibilitando el almacenamiento del agua sobrante. Los gastos que ocasiono por importe de 179.413’20 pesetas, fueron sufragados a partes iguales entre los Sindicatos de Riegos de Grisel y Tarazona. El perímetro del mismo es de unos 200 m., tarda en llenarse aproximadamente una noche y suministra agua para regar durante un día, siendo 438 las hectáreas regables del termino municipal de Grisel.

Varias fuentes eran de donde se abastecían los griserelos de agua: Nueva para el consumo de la casa, ya que era de manantial, o Vieja y Gil para los animales. Hacia 1960 se construyeron los actuales depósitos municipales que se llenaban directamente de la acequia de Irués y se instalaron fuentes dentro del casco urbano, desde las cuales se llevaba el agua a las casas. Hasta 1979 no llegó el agua corriente a Grisel, y finalmente en 1988 con una captación de aguas subterráneas en las afueras del pueblo, se consiguió mejorar la calidad y cantidad del agua potable, solucionando así los problemas de escasez en verano.



Samangos

A unos 3 kilómetros de Grisel se encontraba el poblado de Samangos. Aunque las primeras notas históricas no están fechadas hasta 1388, se supone que estuvo habitado desde mucho antes. En este año paso a ser propiedad del Cabildo de Tarazona, cuando lo cambiaron a la familia Pérez-Calvillo por unas tierras que tenían en Cunchillos, haciéndose así el Cabildo con la propiedad de los dos pueblos Grisel y Samangos. Sus habitantes en esa época eran la mayoría moros, dedicados a las tradicionales labores agrícolas y ganaderas, así como a la tejería y alfarería, como lo atestiguan los abundantes restos cerámicos encontrados en sus alrededores.

Tras la expulsión de los moriscos en 1610 Samangos quedó abandonado, aunque ya lo había estado en otras ocasiones, el Cabildo intento su repoblación incluso asignando en 1612 un solar a los vecinos para que levanten una ermita donde poder rezar, y en diciembre de 1715 trato de reparar el pueblo que se encontraba arruinado ya que “algunos vasallos de Grisel, sin permiso del Cabildo, habían quitado materiales de las casas”. En muchos documentos aparecen ambos pueblos como uno solo, Grisel y Samangos, y hasta la Desamortización del siglo XIX, en que pasaron sus tierras a particulares, continuaron perteneciendo al Cabildo de la Catedral de Tarazona.

Actualmente queda como testigo de su ubicación una pequeña ermita dedicada a la Virgen de las Mercedes, adonde se acude en procesión el día 23 de Abril, festividad de San Jorge, para conmemorar una tradición que mas adelante relataremos. La ermita es una modesta edificación rectangular, con un atrio abierto de entrada, y en su interior solo se conserva una pequeña escultura de San Jorge venciendo al dragón, ya que la imagen de Ntra. Sra. de las Mercedes se encuentra guardada en la Parroquia de Grisel. En lo alto de un pequeño cerro cercano se encuentran unas magnificas piedra de sillería, restos de un torreón medieval que dominaba esta zona y lo comunicaba visualmente con el castillo de Grisel y los de la zona del río Queiles. Tanto de los alrededores de la ermita de Samangos donde estuvo localizado el pueblo como de los restos del torreón, faltan por realizar una minuciosa excavación, que aportarían abundantes restos arqueológicos y revelarían con seguridad la antigüedad de ambos.